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Óscar López × poema
Para
Alejandra.
I
Nadie vendrá a
decirme que por lugar común
fumar cuando
llueve no debe habitar este poema,
que a los
lunares bonitos se les cantaron muchas rancheras
y que métetelo
en el culo no consigue un soplo febril
del triunfo de
un limpio verso.
El cigarro erige
un templo para orar
frente a
cualquiera y bendecirlo
con una bocanada
profunda de humo
de nuestro rito,
y la lluvia que
nada más suena
y estos versos
con cigarros y esperas.
Ahora entiendo:
decir que se fuma
mientras llueve
es respaldar un
plagio humano.
II
Hay acertijos
que no se resuelven
pero se repiten,
café con leche,
por ejemplo,
manos de niña,
ratas de caño en
el sofá.
También
un cuerpo sobre la hierba en invierno,
un automóvil
repleto de ciegos,
y mi entumecido pene
atento a los
resguardos de sudor
que llorar deja
en la piel.
OSCAR EDGAR LÓPEZ.
poema × Sandra de Santiago Félix × video
Realizado por: Sandra de Santiago Félix
Voz: Venicio Arvizu
Música: Sara Ortiz
Edición y texto: Sandra de Santiago Félix
Andrea Esparza Navarro × poema
De
la oscura persistencia del sol
camino el medio día de un sol lleno de sudor
su
aliento cansado rechina en mis pies
él se imagina funesto fruto
fertilidad
pero no es más que un fatal espejo que imita un
incendio
(el incendio de una tierra que ni al arder
posee luz)
me arrancaría la piel para con la brasa de mi carne
enseñarle que el fuego se dice
en el silencio y la oscuridad
pero es
sol no cree en la sombra
no entiende de finitudes
no intuye que a veces debería irse
silbar como los vientos
danzar con la lluvia
quién le dirá que lo piensa la muerte desvelada
que su
olor a desierto es un sueño que nadie tuvo
que
es la enfermedad que el hombre no conoce
que es noche
desde los inicios
noche
de confines
en la que él es sólo un cuento de inmortalidad.
En espera de la ocho
a esta ciudad nada importa el sudor de la
pluma
delirios y huellas no son hallazgo
sino
golpe a la respiración de las aceras
arde un impulso de concreto
los
cimientos calzan la venganza de tornarse cuesta arriba
dirigen una orquesta de
músicos sufrientes de su paso
esguinces y cansancio son
contenidos en una nota
partitura la dolencia la voz agitada
pero en esta calle casi equívoca
esa sinfonía—mate amargo se arrepiente
se vuelve cicuta para todo sonido
coágulo del tiempo
letargo progresivo
el viento advierte una espera que escapa a las
palabras
esta calle acecha con sus contornos y sus
silencios—cien—nudillos
qué espera es ésta que atrofia el movimiento
—ha de llegar aquel sonido que nos salve
uno desafinado hasta los huesos
que guarezca nuestros pies
ha de
volver aquel ritmo del que dios se ha olvidado
a
quitarnos la parálisis el silencio
a
devolvernos el mundo—
poema × poemas × Verónica G. Arredondo
Refracción
A
la mitad de una flor
mi
corazón está brotando la noche
con
los ojos cegados por un carrusel de luz
en
medio de un túnel
una
línea blanca interrumpida
las
luces de un poblado a lo lejos
intermitentes
no
hay señalamiento
un
solo carril
un
perro-sueño atropellado
no
hay cruces
mi
corazón está brotando flores
a
la mitad de la noche
Mi
corazón está brotando flores
a
la mitad de la noche
no
hay cruces
un
perro-sueño atropellado
un
solo carril
no
hay señalamiento
las
luces de un poblado a lo lejos
intermitentes
una línea blanca interrumpida
en
medio de un túnel
con
los ojos cegados por un carrusel de luz
mi
corazón está brotando la noche
a
la mitad de una flor
No más luz
o naufragio en un
poema
Empieza en medio de la historia y
luego retrocede el instante en que se constituye el espacio imaginario, cuando
Monsieur N. dibuja una isla en una servilleta blanca ¿Quién no ha soñado con
una isla desierta?
La escena ocurre a la vez en la
banca del parque…
entre rosas y magnolias.
Los escenarios son
intercambiables. Se me ocurre ahora, que no sólo voy a contar una,
sino dos historias paralelas.
El
miedo de perder a Eurídice,
Julieta Campos
…nombres,
sitios,
calles
y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones,
un parque…
el
mundo nace cuando dos se besan,
gota
de luz de entrañas transparentes,
Piedra de sol
Octavio
Paz
voy a escribir
la letra invisible
la marca de
vaso llena de insomnio
agua negra sobre
piedras negras
huida de un
verbo sin transitar
interrumpido
verso sueño
reescribir un poema en (y) hay, como siempre, historias que interfieren. Y hay, como ya dije, un
hombre que dibuja una isla sinuosa sobre una servilleta
en el parque
una banca una pareja se ahoga en el lago
no hay reflejo
en el océano, memoria oscura, emerge como todas
las islas. Si la estuviera imaginando Octavio Paz, sería una lámpara prendida
en la mitad de la noche
no más luz
en una isla en
forma de parque
escribir nada
Frases inconclusas
La carencia: ese hueco de los cuerpos no apareados o
el atroz silencio de los mudos.
Malva Flores
Te despides y (primera persona del singular elidido)
quedo siempre con una palabra
en la punta de la lengua,
descendiendo
por una escalera rota.
Sigo el polvo de tus pasos huecos (oxímoron):
en la penumbra surcan
el premeditado abrazo,
(Voz pasiva) muda mi garganta estrellada
en medio de la noche,
mientras (adverbio de temporalidad) te veo partir.
No puedo dormir
no
lo he intentado siquiera y sé que no puedo dormir
he
cambiado indistintas veces de posición, he relajado los músculos de mi nuca,
los hombros, desde el coxis hasta la espina dorsal, desde la punta de mis dedos
hasta el cuello, desde la punta de mis pies hasta el ombligo
he
dejado las pastillas, el alcohol, las esquirlas del tabaco, la contemplación
del tiempo suspendido de la hierba
hoy
olvidé mirar hacia el poniente, no vi los haces de luz reverberar/ refractarse
en el lago, los autos, las ventanas de los edificios, las avenidas: semáforos
intermitentes
debió
ser eso (pienso)
o
tal vez, los párpados cerrados
estoy
sentada
comienza
a embriagarme el olor a letra, lo siento penetrar en cada poro
abro
los ojos
te
espero con las palabras cruzadas en forma de v,
nadie
contesta de este lado del auricular
no
he podido evitar hace días, descolgar el teléfono y marcar
deben
ser las lluvias o las lunas de octubre
nadie
contesta de este lado del auricular
no
llegues sin mí
Verónica G. Arredondo
Melina Chavarría × poema
NOCTURNO
Por Melina
Chavarría
Mutis, las sombras
juegan a las damas chinas con la luna.
Paredes se sofocan
entre sí para ver quién logra ser la primera en revelar [los
secretos del día.
Las ventanas
sollozan el bezo flemático del viento.
La madera
artrítica y la cañería no dejan de toser.
En cada calle
una luciérnaga se prostituye.
Esquina y orilla,
tejen con ganchos cementados.
El eco grita
en lenguas y los perros refutan.
Algunas noches,
hay manos que son alas para la piedra que siempre quiso ser [pájaro.
Lo
inamovible adquiere savia en un abrir de luna y cerrar de sol.
poema × poesía × ser humano × valentín celedón
SER HUMANO
Yacer.
Carecer de sentido;
de afecto.
Lástima inspirar;
inspirar no sé qué pensamientos.
Acerca de la vida pensar:
no tener una ideología.
mismo esclavo ser.
Ser único, diferente.
Caer en el absurdo;
algo esperar.
Preguntarse nada y no responder:
callar; solo callar.
A los ojos no mirar;
desconocer la verdad; todo desconocer.
Intentar correr; escapar;
temer; plasmar; emprender.
Cansarse; descansar…
Humano ser.
adán y eva × alejandro campos oliver × cuernavaca × hormigas × poema × poemas × poesía
6
Tú vienes toda entera a mi encuentro,
y los dos desaparecemos
un instante,
nos metemos en la boca de Dios,
hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Jaime Sabines
Y así como
Adán y Eva en su primer día
nos miramos
Y nuestra
mirada es nocturna huída
cae en hojas
y sus hojas
son gotas de lluvia
hilos de
lluvia
guijarros de
ternura
y temblamos
y nos
recorren rojísimas hormigas
y nos
besamos
como
cíclopes de amor enfebrecidos
y al amarnos
nos salvamos de la muerte
o navegamos
en ríos anchos
Y si cantas
me despeño en ventiscas
que buscan
árboles de piedra
o del mar el
silencio
cuando suena
al rayo quebrando el sauce
Tu mirada
huele a la
ansiedad contenida
de las manos
de mis ojos
por
recorrerte
Dime de
nuevo que la eternidad
se puede
contener en nuestros besos
que en un
grano de arena puede filtrarse la vía láctea
que la
tempestad es frágil como la nostalgia de la flor
que podemos
amanecer en la transparencia del aire
llegar al
vertedero del sol…
A
Mi sombra
contesta
en un diálogo mudo
así se lleva todo
hasta las desesperaciones
de mi padre
LM
Se mece de los ojos del día
mi sombra
y tras el ruido del aguacero
si la noche muerde
sobre los montes se arroja
NÑ
Aunque caliente rabia salive el sol
mi sombra
libera el celeste de las alas del
ave
Su rastro estela en deslave es
Noches de selva
en cicatriz con filo de estrellas
FGH
Algunos poemas
pirotecnia del lenguaje son:
“Crispa la sombra del éter
en aguijoneos de cinabrio”
IJK
Esta noche con olor a besos
la sombra de mi lengua
se impregna del sabor de tus gemidos
QRS
Como un atardecer que desespera
abrupto
la sombra del roble el agua busca
ZABC
Cuando sus ojos
el gorrión abre
su sombra
en vestigio de humazo
transfigura
FGHI
La sombra de mi canto
bruma de ríos respira
con el silencio de las piedras
de los árboles aprende su lenguaje
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Alejandro Campos Oliver
(Cuernavaca, Morelos, 1983). Catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Maestrante en Pedagogía por la UNAM.
Diplomado en Escritura Creativa por la UCSJ. Especialización en Edición por el
Grupo Editorial Versal S.C. en la Casa del Libro de la UNAM. Autor de diez
libros, entre ellos: Sombra
(Eternos Malabares, FONCA-CONACULTA, 2010) y Melancolía del Olvido (UNAM, 2009). Sus cuentos, poemas y ensayos
han sido seleccionados en una treintena de antologías en Iberoamérica. Premio
Estatal de la Juventud Morelense 2009 por trayectoria artística. Profesor
Honorario del Colegio de Postgrado de la Universidad Nacional Alcides Carrión
de Perú. Preside la Cátedra Miguel Escobar. Dirige el Instituto Nacional
Descentralizado de Traducción e Investigación Literarias de la CADELPO. Ha participado en numerosos
encuentros literarios nacionales e internacionales en México, Canadá, Cuba,
Perú, Ecuador, Colombia y Uruguay. Parte de su obra ha sido traducido al
inglés, francés, alemán, catalán, italiano y náhuatl.
letras × manuel noctis × poema × poemas
SUEÑOS
GUAJIROS
Manuel
Noctis
Va pa’ toda la gente de Oaxaca
“No entiendo que nos pasa a
todos, hemos perdido la razón”
Enrique Bumbury
El cielo llora
Nauseabundas penas emanan de
sus entrañas
Miradas cabizbajas
Soñolientas
Transitan sin descifrar delante
Por sanar heridas
Por colmar el
llanto
El calor apretujado
Quisiera contener a todos
Pero solo envuelve a unos
cuantos
Apaciguados
Los demás ya no están
Han victimado
Se los han llevado
Hay un dolor inmenso
Perpetrado por esta pútrida
realidad
Aquí los sueños son guajiros
No concretan
Expiran
Las batallas son intensas
Repugnantes
Llenas de odio
El agua se mezcla con la sangre
que ha brotado
Pasmosa
Coagulada
La esperanza se ha golpeado
Ultrajado
Pero hay un ímpetu que los une
a todos
Juntos
Hermanados
Madres
Padres
Jóvenes
Ancianos
Y niños con el anhelo de que
mañana amanezca soleado.
PENAS A CARCAJADAS
Manuel Noctis
Valeria, acobardada por tal desencanto
procuraba a sus labores
a veces sin razones
y muchas otras sin esplendores,
postulada por su propia gente
como una simple y cualquiera
todos en el barrio
le decían que era una inculta ramera
ella vivía y gozaba en su canto
engullía y cortaba de espanto
lamía la carne de esos perros
y abarrotaba los gusanos
como sus desvelos
a veces lloraba y muy poco reía
pero siempre encontraba
algo que a ella mucho le sorprendía
jugaba y jugaba todas las noches
como si en su nítida estancia
acariciara a la Luna
así como a sus descorches
Valeria pedía y mucho imploraba
que a su sola presencia
tan solo se le cobijara
como ella tanto quería
como ella tanto esperaba
siempre salía y corría por todas las calles
sin importarle nada
más que sus pequeños detalles
a veces comía y nunca se bañaba
pues solo reía, lloraba y soñaba,
Valeria quería ser grande
quería comerse al mundo entero
quería tragárselo
y escupirlo por su trasero,
en una Noche tan llena de llanto
en una noche tan empapada de lágrimas
desesperada por no poder encontrar
sus penas a carcajadas
su mano apagó ese tormento
y Valeria tirada sobre su estúpida cama
acarició tan solo por ese momento
el recuerdo de tanto dolor
y mortífero sufrimiento.
Manuel Noctis
Morelia, Michoacán (1985). Actualmente cursa la
licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH. Coordina el
Colectivo Sangre de Erato. Ha
publicado el libro Dani Morgan: ente de
la oscuridad (2004), el tríptico Diálogos
(2006) y la plaquette Híbrido (Ed. La Nopalera 2006). Ha publicado sus textos en los
suplementos Letras de Cambio (Cambio
de Michoacán), Vuelta de Hoja (La Jornada Michoacán )
y Rompecabezas (La Noticia. Lázaro
Cárdenas). En las revistas Palabrero (Conafe),
Molino de Letras (Texcoco), Hilo (Morelia), Bitácora Cultural (Lázaro Cárdenas), Papalotzi (Guadalajara), Psicoactivo
(Morelia), Versodestierro (DF), Va de Nuez (Nogales) y en el periódico cultural Epígrafo de Morelia. Es el director y
fundador de la revista Clarimonda.
Adán Echeverría × letras × poema × poemas
En medio del fuego
Adán Echeverría
Me he quemado al preparar los dardos para la cacería
las lágrimas ahogaron la fogata
Yo
bajo
esta sombra del eclipse
recapacito
esperando la bruma de mi amada
Yo
bajo la luz que el rayo deposita
en
el árbol seco que detuvo el tiempo
pienso y distingo
He
aquí el valle luminoso
tus
piernas
la
cacería de coyotes a que me dispongo
Tú exhumando furias y royendo los tobillos
sigues
atada a Mí
y las
palabras no tienen sentido en el aletazo
Yo
como una fruta más del árbol de la
Muerte
en
la confusión hiriente de perseguir ternuras
apedrear
el sentimiento
en
esa posibilidad del amor que me regalas
en
que te obsequias ajena
Adán Echeverría × letras × poema × poemas
Adán Echeverría
Detrás de la inconciencia
Ha
sido un nublarse cotidiano
difícil
este extrañar y no hay remedio
viento
removiendo las cenizas del continuo espinarse
No
es revolución es un lugar común el
abandono
creernos
vencedores y ser derrotados.
¿Cómo
sobrevivir a los pudores inciertos?
inventar
nuevas imágenes de la muerte
inventar
la novedad primigenia de los tactos
Te
quedas con mi voz y yo en silencio
En
oculta sombra me has depositado
aprenderé
el tic tac de los relojes para volverme tedio
espera
de ilusiones y espejo de intransigencias
Hoy
no me puedo mirar en la quietud de tu inconsciente
hoy
me siento charco y todos
caminan
a mi alrededor para no enfangarse
estás
acá
en
el corazón
y
no me estalla la dicha
Un
llanto sordo que no me deja respirar
es
tu luz
y
quiero devorarte ver de nuevo tus
enigmas creciendo
siempre
creciendo
para
dolerte igual esta nostalgia
Quizá
nunca nos pertenecimos como pensamos
quizá
tu desconfianza soltó al aire sus furias
y
es el verso el único rescoldo
lo
que nos salva del ensimismamiento y el suicidio
Yo
y tú atravesando las montañas
tú
y yo en una gramática inventada que nada cuenta
Eres
y soy esa voluntad de los eclipses
estás
y no estás en esta ciudad que desespera
Intento
seguirte y son muchas las cadenas de mi olvido
de
sentirme sucio por las penas que circundan mi cardumen
Nos
debemos tantos mitos inventados
en
la aurora
Nos
debemos el caer en la cascada
de
la indiferencia
Para
qué el olvido si eres karma y nube que se llueve
llovizna
en la ciudad a la que no le pertenezco
que
no llama como emperador ni en su
conquista
y
tú te armas de las coplas y las voces sobrehumanas
que
habitan los túneles
No
existe abismo mas que mi profundidad de sueño
Eres
fuerte eres espada
un
hueso que camina un ojo gármico
apenas
dibujado en la ceniza
Millones
de clavos caen sobre tus remordimientos
en
círculo siempre en círculo limpiaré esas
lágrimas
Voy
a encerrarme en la página blanca
el único rincón en que puedo purgarme
de tu nombre
Amarillando los rezos
Es
una arena
una
polución infame
monitoreante
paquidermo
decantado
silencio
paludismo
e histeria
reflexivo
y convexo
todo
un catarro abismal de penumbra
tu
cuerpo marrón
tu
cuerpo grito
suburbio
trueno
fijación
del agua
maduración
del hipocampo
el
hipocondrio
la
hipótesis perfecta
la
caída sucia
la
manzana impuesta
el
ardor encomiable
esas
várices terrosas
ahí habito
dentro
de tu manto candoroso
dentro
de tus higos
colgado
de tus traumas
vigilante
victimante
victorioso suicida
empedernido
empotrado
damnificado
en tu ausencia.
Ya no habito
en
la cordillera lunar que te propones
que
te sitúa adentro de los robles
en
el ecuador de la calumnia
ahí
encimada
reconocida
avientrelazada
maniqueísta
silenciadora
paraguafista
reveladora
todo
un ser aindiado de comercio
de
ser profetizante raciocinio
mira
mis manos
tómalas
corróelas
correlaciónalas
contemporalízalas
pandemonizáralas.
Entigrecido
me habito
como
un hábito lunar ecuestre
en
que sacias mi flexible y coaccionante caricia
a
tus témpanos
a
todos tus tuétanos
a
tus tótemes
tus
tertulias
tus
telurias
a
tus tétricas serpientes de espinazo
yo
que te amo amarillando
amarillante
amor de amo y guerrillero
amarillando
los rezos en que me brotas
terroritista
en
que me sacias
me
precipitas
así
amarillantes
ojos
amarillados
dientes
toda tú
en
el amarillo de la aurora
me
recibes.
Lombriz lombriz lombriz
Nos
hemos enterrado los ojos en el bosque
Nos
hemos decidido andar en andrajos
Nada
nos deja la negación de los primeros versos
No
hay madeja ni unicornio empedernido donde asentarnos la cabeza
Vamos
arrastrados por el carro de la ciencia
En
esta sinrazón de los sentidos todo látex
Hoy
las clonaciones no despiertan amistades
Enfriamientos
y tsunamis besándonos el polvo
Ven
a morir conmigo lanza lanza pantera blanca
Ven
a morir a veces en el sueño de la contradanza
Ven
a comer los ojos de aquellos telescopios incipientes
Ven
a mojar de orines todos los continentes
Nos
hemos arredrado sombra
Nos
hemos viciosos dado
Nos
hemos desequilibrio en el estante de cordura
Ya
no nos quema el ajo de esta somnolencia
Pasarán
los motores todos en frontera de espinas
Levántame
los muros levántame las piernas
Quiero
mirar tus dientes caerse de mercurio
Todas
las lámparas todas las toallas sanitarias
En
el residuo cósmico de ya no acariciarte
Vámonos
sonriendo hasta cruzar caminos
El
polvo del oriente sea solo silueta
El
polvo de la máquina que parió nuestro futuro
Yo
no estuve ahí
Yo
les he escupido
Aquella
noche en el agua me cercené la honra
Tiré
mi catalejo y disolví la cruz resplandeciente
Hay
unos niños cansados que nunca olvidaron mi nombre
Hay
unos pequeños saurios sangrando su equilibrio
Acá
estás
En
este recorrer la mina
En
este descubrirte el verso sembrado de horizontes
Acá
estás
Diturna
Impráctica
equinoccia relamiendo camas
No
creas me he perdido este lodo inocente
Donde
caen edificios personas flotando en el aire
Todas
las ventanas plomo todas las muertes
Un
cielo de aeroplanos y blanca luz de los genomas
Ya
no hay flores limpias ni colores transparentes
Acá
estoy
Me habito
Me has visto impaciente
Royendo
las maderas del pensamiento urgido
No
a los cristianomitas ni a los islamos de occidente
Que
tiran las conciencias como parásitos pedantes
No hay más
Tú
y yo en el árbol tranquilo del oleaje
Tú
y yo en el camino absurdo de no pagar rituales
Somos
condescendientes a esta polución infame
El
lodo la caricia y la lombriz simiente
El
lodo el alma viva y la solución de siempre
Sólo
el disparo queda el aullido y la sonrisa
equidistante
Ya
no hay habitaciones donde cuadrar el cuerpo
El
lodo el lodo y la lombriz silente
Ven
a morir conmigo en esta catacumba
Ven sube las piernas hasta eclipsar el grito
Vente
poderosa dame tu negra carne
Blanca
carne de caricias
Negra
carne de velas
Blanca
carne de contravoces que te han reconocido
Ven súbete a la cima de mis evoluciones
Ven súbete en la noche de mi círculo finito
Ven
ya no hay campos marginales ni fronteras de silencios
Ya
sólo somos dos
después del
genocidio
Súplica
dame un doble
un doble de mí
quisiera amarte en tus terrenos de máscaras
enséñame a desarraigarme
como tú lo haces
dame tu hablante lírico
la muerte amor
dame soberanía
quisiera gobernarte
me han escalado tantas veces las tiranas furias
y tus tarántulas telúricas terrorizantes
me has escalado tanto la noche amor
hasta devastarme la sombra
así me he quedado
satanizante
derruido
perdido en laberintos donde escucho tu nombre
tú naturalmente bruja
me guías hacia la espada
hacia la cinta canela y los sobrenombres
¿quién soy?
¿qué cosa revuelta o remolino ardiente?
¿qué me ha vaciado el tiempo?
encima encima encima
todo es
recorrerte
y no apareces
capas y capas de letras para desmenuzarte
capas y capas de nombres inventados
invertebrados
todos te llaman de forma diferente
¿quién eres?
voy silente a la distancia
arrebujado y peregrino de la luz
asesinado ya
muerto y putrefacto
no tienes idea del amor en esta colina de misterios
no sabes de la voz y la calumnia de esperarte
te pido agua
déjame inundarte venas
estar de rodillas
lavarte en lágrimas el entresijo
el pulmón del cáncer
lamerte
hasta que me perdones la noche del insulto
la noche invicta de faunos que me remedian
ahí están todos sobre mí
ahí los miro
están dialécticamente ensimismados
todos están ahí
los has convocado en tus olores
vienen a comerse rastros
rastrojos y pleamares que nos han despedazado
no te das cuenta
y preguntas qué angustia
el teléfono luego tu voz diminuta
y preguntas y dices
quédate con ellas
(¿con
quiénes?)
tus máscaras
tus ideoramas
tus ileadramas sacros
(¿con
quiénes me quedaré?)
tiremos un volado
el azar nos arrebuja la voz y los silencios universales
dime quién gobierna este universo de dualidades transparentes
te necesito hembra
te necesito lémur
te necesito fanerógama
dame dame golpes en los dientes
déjame a tu lado
amarrado a tus costillas
seré tu perro ennegrecido
de mordidas cintilantes y enfermeras
de caricias subrepticias y parduzcos cardos de la piel
jirones girando va la luz
déjame el amor en una lata
ahí detrás de la pecera de la noche
en el armario que todo me lo guarda
desde mi aguerrido brazo hasta mi maquillaje de mago rutilante
mi paraguas de fiesta y mi martillo filosófico
filoso
filoso
todo pasa en el descarnado tiempo de olvidarnos
tú que guardas la foto tras el vidrio
la foto de mi rostro putrefacto
la foto de mi tiempo de niño duende abismo
la voz de mi abismo equidistante en tu equilibrio
todas las manos me lo han reflexionado
todas las bocas
desde maría de la cruz hasta alejandra la grande
la de sonrisa abierta y el tatuaje en el vientre
quiéreme de cabeza alejandra alejandrita y el grito de tu arpa
toda tú alejandría de cereza congelada
y días perdidos que se empecinan en crecernos vientre a vientre
paso a paso como las aves de rapiña
que dejan su huella en todos los desiertos
en todas las sombras que cruzan las planicies
ahí me has habitado y me has despedazado buitre
me has aniquilado con tu terroso cadmio
tu burbujeante nervio de peces tridimensionales
ahí quedaste ahogada
en una concha recogerán las perlas
las células soporíferas de todos los virajes
viajantes solitarios hombres en
las azoteas
dónde se ha quedado la marcha de los corazones
ahí
mi vida
mi preciosa catapulta
ahí nos quedamos amarrados en espera
que los faunos y las
nínfulas nos reabran las heridas
Despacito se me seca la
garganta
Mírame
sangrando la nariz
la
gusanera se ha abierto entre los ojos
Me
estoy desgarrando las heridas
me
estoy divirtiendo con la muerte
y
tú
terrorífica
diosa del aire
equidistante
luna calamárida
tú
anquilosada
siempre sobre mis costras
me
has bebido la nostalgia de los ojos
Toda
tú guarida eterna
déjame
secar la magia de mi brazo
que
no me han querido recibir entre los montes
ni
detrás de las pirámides del canto
tus
gemidos que caen silenciosos largos y constantes
y
luego tú terrorista de mis voluntades
tú equidistante luna de mareas y dobleces
te
sitúas siempre entre mis vértebras
a
estallar para dentro las caricias
No
me pude levantar de mi dolencia
de
mi parduzca noche de sentirte centinela
espera espera espera
la
vida nos regala frituras descarnadas al sentirte:
tus
senos columpiándose en mis manos
tus
muslos serenándome la lengua
He
sido el maldito pordiosero de tu carne
el
desvariado equinoccio que busca alumbrarte las pestañas
No me
cuatives diosa
No me lastimes relámpago
toda
tú serás amanecer
cuerpo
y boca en esquirlas de vidrio
resguardando
la cicuta
fría fría
la
saliva cae entre mis labios
ciñéndome
tu nombre hasta cubrirlo todo
el mundo y las poluciones de mi alma

