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POÉTICA DEL VIENTO
Por Óscar Wong
La memoria personal me lleva a los
inicios de 1987, unos meses después del fallecimiento de mi esposa. Llegué a la
costa una madrugada, con mis hijos muy pequeños, pegados a mí, aterrados por el
viento que azotaba como un dragón voraz: volaban anuncios comerciales,
desprendidos por los zarpazos enfurecidos de Long, el dragón de viento. Es una
imagen que la tengo muy grabada. En la costa chiapaneca hay temporadas donde el
aire azota muy fuerte, sobre todo en otoño. En mi infancia lo escuchaba en
medio de la oscuridad, o desplazándose entre la lluvia huracanada. Es terrible
ver a la naturaleza descargando su furor. El dragón, ese animal mítico para mis
ancestros chinos, originalmente fue un tótem para los pescadores, el conde del
viento o Fei Lian; para mí es un elemento substancial no sólo en mi
poesía sino en la vida cotidiana. El viento me remite al hálito cósmico, al
espíritu celestial, a los ocho trigramas que aparecen combinados en el I Ching
de mis ancestros. Es esa dimensión donde se esparce la voz poética, donde surge
la Luz.
Cuando se habla del
viento, de inmediato pienso en las sábanas que llevan a Remedios la Bella en Cien
años de soledad, de García Márquez, o bien a la caracola de Piggy, el
gordito personaje de William Golding en El señor de las moscas,
resonando no para convocar a una nueva asamblea, sino presagiando la desgracia,
el final funesto que le aguarda. Percey B. Shelley tiene un poema, Ode to
the West Wind, donde invoca y evoca esa energía, indómita, cósmica
denominada viento, a veces como una trompeta profética, o como hojas resecas.
Pienso en los libros de Bachelard, ligados al espacio, a la ensoñación, al agua
y los sueños y, desde luego, estos elementos ligados al viento. Hay un cuento
de Eraclio Zepeda, en Benzulul, llamado justamente Viento.
Mi memoria no es muy clara al respecto, aunque de pronto recuerdo a Revueltas,
a ese cuento, Dios en la tierra, donde el viento es sórdido,
devastador, ardiente, definidor de la divinidad cuando pasa por la Tierra. En
fin.
En ocasiones el
viento es un espacio lírico, aunque obviamente sirve de contención: circunda a
las cosas, las conjura; tiene alas luminosas, a veces sórdidas; reposa sobre el
agua como caricia de ninfa, o de hada. Por algo asume diversidad de nombres:
céfiro, aura, soplo, hálito, brisa, etc., etc., etc. También se conjunta con el
fuego y devasta los bosques (otra imagen pavorosa de Chiapas, desde luego).
Robert Graves recuerda las invocaciones de los druidas, en La canción de
Amergin, manejada en La diosa blanca. La inspiración surge
cuando el viento se desplaza entre los árboles, o se desliza caminando sobre el
agua de los lagos. Es una influencia determinante en todas las culturas, tanto
como fuerza primordial tanto como energía combinada con la tempestad. Los
tornados en Norteamérica demuestran su poder devastador.
De alguna manera el viento es un soporte del mundo, rompe y
corrompe, a veces purifica. Significa una fuerza primordial. Es el soplo de
Morgana o el silbido de Melusina al metamorfosear su cuerpo un viernes por la
noche. Su color, Azul Darío; su aroma, como un espléndido vino
degustado por Berceo; su textura, verde cocodrilo, a la manera de Efraín
Huerta, El Grande. Alguien habló ya de la Rosa de los vientos y los atenienses
de la Torre de los vientos. En su primer sentido es vectorial, desde la segunda
perspectiva, un contenedor, un hálito sutil que devasta y acaso petrifica.
Ignoro si haya una poética del viento. Y si la hay debió
habilitarla Bachelard, o Dilthey. Desde mi particular punto de vista una
poética del viento establecería íntimas relaciones con el agua, la tierra y el
fuego; sería una materia como los sueños, parte de un paraíso inmemorial,
religioso; el viento es esa voz poética que irrumpe en la realidad, para
conjurarla o devastarla; es el hechizo de Merddin, la invocación de Taliesin
para modificar a la naturaleza y asustar a los falsos bardos: la englynn
cobrando existencia. Es la poesía misma, revelándose, develándose en esas
combinaciones sonoras, llameantes en sus significados, que se perpetúan en un
canto estremecedor. Es la firma para la paz de Efraín Huerta, transformando el
entorno social, el destino del mundo, nuestro futuro. Revelación o conjuro, el
viento es el Logos que a través de su sonoridad crea, construya, genera ámbitos
novedosos y, por ende, el orbe cobra sentido. Un día estaré lúcido para
teorizar sobre esta singular poética.
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SUEÑOS
GUAJIROS
Manuel
Noctis
Va pa’ toda la gente de Oaxaca
“No entiendo que nos pasa a
todos, hemos perdido la razón”
Enrique Bumbury
El cielo llora
Nauseabundas penas emanan de
sus entrañas
Miradas cabizbajas
Soñolientas
Transitan sin descifrar delante
Por sanar heridas
Por colmar el
llanto
El calor apretujado
Quisiera contener a todos
Pero solo envuelve a unos
cuantos
Apaciguados
Los demás ya no están
Han victimado
Se los han llevado
Hay un dolor inmenso
Perpetrado por esta pútrida
realidad
Aquí los sueños son guajiros
No concretan
Expiran
Las batallas son intensas
Repugnantes
Llenas de odio
El agua se mezcla con la sangre
que ha brotado
Pasmosa
Coagulada
La esperanza se ha golpeado
Ultrajado
Pero hay un ímpetu que los une
a todos
Juntos
Hermanados
Madres
Padres
Jóvenes
Ancianos
Y niños con el anhelo de que
mañana amanezca soleado.
PENAS A CARCAJADAS
Manuel Noctis
Valeria, acobardada por tal desencanto
procuraba a sus labores
a veces sin razones
y muchas otras sin esplendores,
postulada por su propia gente
como una simple y cualquiera
todos en el barrio
le decían que era una inculta ramera
ella vivía y gozaba en su canto
engullía y cortaba de espanto
lamía la carne de esos perros
y abarrotaba los gusanos
como sus desvelos
a veces lloraba y muy poco reía
pero siempre encontraba
algo que a ella mucho le sorprendía
jugaba y jugaba todas las noches
como si en su nítida estancia
acariciara a la Luna
así como a sus descorches
Valeria pedía y mucho imploraba
que a su sola presencia
tan solo se le cobijara
como ella tanto quería
como ella tanto esperaba
siempre salía y corría por todas las calles
sin importarle nada
más que sus pequeños detalles
a veces comía y nunca se bañaba
pues solo reía, lloraba y soñaba,
Valeria quería ser grande
quería comerse al mundo entero
quería tragárselo
y escupirlo por su trasero,
en una Noche tan llena de llanto
en una noche tan empapada de lágrimas
desesperada por no poder encontrar
sus penas a carcajadas
su mano apagó ese tormento
y Valeria tirada sobre su estúpida cama
acarició tan solo por ese momento
el recuerdo de tanto dolor
y mortífero sufrimiento.
Manuel Noctis
Morelia, Michoacán (1985). Actualmente cursa la
licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas de la UMSNH. Coordina el
Colectivo Sangre de Erato. Ha
publicado el libro Dani Morgan: ente de
la oscuridad (2004), el tríptico Diálogos
(2006) y la plaquette Híbrido (Ed. La Nopalera 2006). Ha publicado sus textos en los
suplementos Letras de Cambio (Cambio
de Michoacán), Vuelta de Hoja (La Jornada Michoacán )
y Rompecabezas (La Noticia. Lázaro
Cárdenas). En las revistas Palabrero (Conafe),
Molino de Letras (Texcoco), Hilo (Morelia), Bitácora Cultural (Lázaro Cárdenas), Papalotzi (Guadalajara), Psicoactivo
(Morelia), Versodestierro (DF), Va de Nuez (Nogales) y en el periódico cultural Epígrafo de Morelia. Es el director y
fundador de la revista Clarimonda.
ensayo × jonathan minila × letras × libros
Alguna vez escuché, no recuerdo dónde,
que si un libro no te gusta es mejor dejarlo de lado. Yo pienso que es verdad. No
vale la pena perder el tiempo con algo
que no llena tus expectativas y, más que eso, que no tiene nada de interesante.
Sin embargo, paradójicamente, en términos generales, en un país como el nuestro
en que no se lee por falta de costumbre y gusto, más que por falta de tiempo u
otros muchos pretextos (llamémosles “factores” para no herir susceptibilidades),
tomar esa regla significaría enterrar cada vez más la verdadera literatura, (que
no significa, entendámoslo de una vez, que sea la más explotada comercialmente).
Porque a estas alturas en que el hábito, y la comprensión de textos es más que
limitada, ese tipo de lecturas se verían, como parecen verse ya, como difíciles,
aburridas, y estoy casi seguro de ello, serían las primeras en hacerse de lado.
Es decir que muchos por no tener la costumbre de leer, y otros por escasos
conocimientos, despreciarían textos no solo clásicos, sino también modernos de
buen contenido, para sustituirlos por una lectura fácil y que no exige
demasiados esfuerzos.
Más ahora con la invasión de autores que, más que pensar
en el contenido de sus libros, piensan en el contenido, sí, pero de sus cuentas
bancarias. Autores que publican libros “Light”, fáciles de leer, comerciales,
llenos de lugares comunes, de temas repetitivos, y de una concepción literaria sin
gran técnica. Libros que se venden por millones y que los hacen cada vez más
ricos. Libros que preocupantemente pasan de voz en voz como “grandes”
recomendaciones literarias (El “Código Da Vinci” sería el ejemplo más
significativo de esto último). Eso no quiere decir de ninguna manera que la
literatura esté peleada con la retribución económica; sin embargo, como
sabemos, muchas veces aquellos que merecen ser “millonarios” por las grandes
obras que legan a la humanidad, viven una vida mediocre, y en algunos casos
peor que eso.
Entonces, ¿quiere decir que si eliminamos toda esa literatura
basura, los clásicos y la buena literatura modera tomarán su lugar y comenzarán
a tener la retribución y afición que merecen? Lamentablemente, odio decirlo, no
lo creo, y he ahí la paradoja. Por horroroso que nos parezca, parece que la
única forma de acercar a nuestra hermosa, y escasa, población de lectores a los
libros, a la lectura, es por vía de la chatarra. ¡Ojo! Eso no quiere decir que
todos los libros que se venden en cantidades masivas son horrendos, y tampoco que
todos aquellos que usan un lenguaje corriente, quizá vulgar (más común en
algunos textos contemporáneos), sean mala literatura. En muchas ocasiones la
construcción dramática requiere el uso de coloquios específicos para que el
contexto de la historia sea veraz y guarde su propia lógica; es decir que sea
coherente. En fin. La buena literatura es variada.
Qué decir de los clásicos:
las mejores historias, los más grandes libros, y los más olvidados. ¿Qué hacer
para rescatar el buen gusto y cerrar el mercado a lo que no sirve? Quizá la
única esperanza está en que los mismos lectores sean el filtro. Sin embargo, ¿cómo
poder detectar cuál es un buen libro si no se tiene la capacidad de discernir
entre la buena y mala literatura? ¿Cómo enfrentarse al mundo de libros sin
ninguna preparación? Ahí comienza el problema. Al no saber por dónde empezar se
opta por dejar de lado la intención de comenzar una lectura, o se toma lo
primero que se ofrece. En ese caso, lo digo con ardor en el estómago, ¿aplica
decir “de los males el menos”? Es decir que, ¿no importa ya lo que lea la gente
con tal de que lean algo?
Yo en lo personal, en mis días de gran apatía pienso:
no. (En los otros días también pienso lo mismo). No sirve de nada. Por que la
gran mayoría de esas lecturas se hacen someramente, sin análisis. Y ya no
digamos para detectar una buena construcción dramática o de contenido, sino
para lo más simple. Para mejorar la ortografía, o aumentar el vocabulario; caso
preocupante en México por cierto.
Entonces, ¿qué es peor? ¿La apatía de la gente o el abuso del mercado
para aprovecharse de eso mismo? Aunque aquí se podría profundizar aún más. Hay
que pensar: ¿Quién es culpable de esa apatía? ¿Si se mejora la educación
básica, y se ataca el problema desde las raíces, desde nuestros niños, mejorará
la situación? Eso sí lo creo. Por que hay muchos factores.
Por un lado tenemos
la educación, y por otro, que casi va de la mano, el padre de todos los
problemas del país: la pobreza. ¿Cómo esperar que muchos puedan comprar al
menos un libro, cuando hay quienes tienen que juntar latas de refresco para
venderlas por kilo y así poder pagar una colegiatura para recibir a cambio una
educación deficiente? ¿Cómo esperar tener más gente preparada cuando sabemos
que alguien desnutrido no tiene la capacidad para concentrarse y poder
aprender? ¡Qué problema! Por otro lado, están todos aquellos que a pesar de
tener los medios, se aferran a un mundo material, de status, en el que
desprecian los libros, consecuencia de una flojera mental enorme, viéndolos
como pérdida de tiempo. (No todos son así, espero, pero ¿cuántos realmente,
cuántos, en este mundo actual, materialista por demás, prefieren los libros a
un celular de moda?)
Los
libros tienen la magia de liberar conciencias, de abrir mentes, y quizá son
ellos mismos la solución para que muchos logremos reflexionar nuestra parte de
culpa. El problema es que no hay modo alguno para obligar a nadie a que lea, ni
para que comprendan la magnitud del
problema y sus consecuencias.
¡Vaya
paradoja!
Adán Echeverría × letras × poema × poemas
En medio del fuego
Adán Echeverría
Me he quemado al preparar los dardos para la cacería
las lágrimas ahogaron la fogata
Yo
bajo
esta sombra del eclipse
recapacito
esperando la bruma de mi amada
Yo
bajo la luz que el rayo deposita
en
el árbol seco que detuvo el tiempo
pienso y distingo
He
aquí el valle luminoso
tus
piernas
la
cacería de coyotes a que me dispongo
Tú exhumando furias y royendo los tobillos
sigues
atada a Mí
y las
palabras no tienen sentido en el aletazo
Yo
como una fruta más del árbol de la
Muerte
en
la confusión hiriente de perseguir ternuras
apedrear
el sentimiento
en
esa posibilidad del amor que me regalas
en
que te obsequias ajena
Adán Echeverría × letras × poema × poemas
Adán Echeverría
Detrás de la inconciencia
Ha
sido un nublarse cotidiano
difícil
este extrañar y no hay remedio
viento
removiendo las cenizas del continuo espinarse
No
es revolución es un lugar común el
abandono
creernos
vencedores y ser derrotados.
¿Cómo
sobrevivir a los pudores inciertos?
inventar
nuevas imágenes de la muerte
inventar
la novedad primigenia de los tactos
Te
quedas con mi voz y yo en silencio
En
oculta sombra me has depositado
aprenderé
el tic tac de los relojes para volverme tedio
espera
de ilusiones y espejo de intransigencias
Hoy
no me puedo mirar en la quietud de tu inconsciente
hoy
me siento charco y todos
caminan
a mi alrededor para no enfangarse
estás
acá
en
el corazón
y
no me estalla la dicha
Un
llanto sordo que no me deja respirar
es
tu luz
y
quiero devorarte ver de nuevo tus
enigmas creciendo
siempre
creciendo
para
dolerte igual esta nostalgia
Quizá
nunca nos pertenecimos como pensamos
quizá
tu desconfianza soltó al aire sus furias
y
es el verso el único rescoldo
lo
que nos salva del ensimismamiento y el suicidio
Yo
y tú atravesando las montañas
tú
y yo en una gramática inventada que nada cuenta
Eres
y soy esa voluntad de los eclipses
estás
y no estás en esta ciudad que desespera
Intento
seguirte y son muchas las cadenas de mi olvido
de
sentirme sucio por las penas que circundan mi cardumen
Nos
debemos tantos mitos inventados
en
la aurora
Nos
debemos el caer en la cascada
de
la indiferencia
Para
qué el olvido si eres karma y nube que se llueve
llovizna
en la ciudad a la que no le pertenezco
que
no llama como emperador ni en su
conquista
y
tú te armas de las coplas y las voces sobrehumanas
que
habitan los túneles
No
existe abismo mas que mi profundidad de sueño
Eres
fuerte eres espada
un
hueso que camina un ojo gármico
apenas
dibujado en la ceniza
Millones
de clavos caen sobre tus remordimientos
en
círculo siempre en círculo limpiaré esas
lágrimas
Voy
a encerrarme en la página blanca
el único rincón en que puedo purgarme
de tu nombre
Amarillando los rezos
Es
una arena
una
polución infame
monitoreante
paquidermo
decantado
silencio
paludismo
e histeria
reflexivo
y convexo
todo
un catarro abismal de penumbra
tu
cuerpo marrón
tu
cuerpo grito
suburbio
trueno
fijación
del agua
maduración
del hipocampo
el
hipocondrio
la
hipótesis perfecta
la
caída sucia
la
manzana impuesta
el
ardor encomiable
esas
várices terrosas
ahí habito
dentro
de tu manto candoroso
dentro
de tus higos
colgado
de tus traumas
vigilante
victimante
victorioso suicida
empedernido
empotrado
damnificado
en tu ausencia.
Ya no habito
en
la cordillera lunar que te propones
que
te sitúa adentro de los robles
en
el ecuador de la calumnia
ahí
encimada
reconocida
avientrelazada
maniqueísta
silenciadora
paraguafista
reveladora
todo
un ser aindiado de comercio
de
ser profetizante raciocinio
mira
mis manos
tómalas
corróelas
correlaciónalas
contemporalízalas
pandemonizáralas.
Entigrecido
me habito
como
un hábito lunar ecuestre
en
que sacias mi flexible y coaccionante caricia
a
tus témpanos
a
todos tus tuétanos
a
tus tótemes
tus
tertulias
tus
telurias
a
tus tétricas serpientes de espinazo
yo
que te amo amarillando
amarillante
amor de amo y guerrillero
amarillando
los rezos en que me brotas
terroritista
en
que me sacias
me
precipitas
así
amarillantes
ojos
amarillados
dientes
toda tú
en
el amarillo de la aurora
me
recibes.
Lombriz lombriz lombriz
Nos
hemos enterrado los ojos en el bosque
Nos
hemos decidido andar en andrajos
Nada
nos deja la negación de los primeros versos
No
hay madeja ni unicornio empedernido donde asentarnos la cabeza
Vamos
arrastrados por el carro de la ciencia
En
esta sinrazón de los sentidos todo látex
Hoy
las clonaciones no despiertan amistades
Enfriamientos
y tsunamis besándonos el polvo
Ven
a morir conmigo lanza lanza pantera blanca
Ven
a morir a veces en el sueño de la contradanza
Ven
a comer los ojos de aquellos telescopios incipientes
Ven
a mojar de orines todos los continentes
Nos
hemos arredrado sombra
Nos
hemos viciosos dado
Nos
hemos desequilibrio en el estante de cordura
Ya
no nos quema el ajo de esta somnolencia
Pasarán
los motores todos en frontera de espinas
Levántame
los muros levántame las piernas
Quiero
mirar tus dientes caerse de mercurio
Todas
las lámparas todas las toallas sanitarias
En
el residuo cósmico de ya no acariciarte
Vámonos
sonriendo hasta cruzar caminos
El
polvo del oriente sea solo silueta
El
polvo de la máquina que parió nuestro futuro
Yo
no estuve ahí
Yo
les he escupido
Aquella
noche en el agua me cercené la honra
Tiré
mi catalejo y disolví la cruz resplandeciente
Hay
unos niños cansados que nunca olvidaron mi nombre
Hay
unos pequeños saurios sangrando su equilibrio
Acá
estás
En
este recorrer la mina
En
este descubrirte el verso sembrado de horizontes
Acá
estás
Diturna
Impráctica
equinoccia relamiendo camas
No
creas me he perdido este lodo inocente
Donde
caen edificios personas flotando en el aire
Todas
las ventanas plomo todas las muertes
Un
cielo de aeroplanos y blanca luz de los genomas
Ya
no hay flores limpias ni colores transparentes
Acá
estoy
Me habito
Me has visto impaciente
Royendo
las maderas del pensamiento urgido
No
a los cristianomitas ni a los islamos de occidente
Que
tiran las conciencias como parásitos pedantes
No hay más
Tú
y yo en el árbol tranquilo del oleaje
Tú
y yo en el camino absurdo de no pagar rituales
Somos
condescendientes a esta polución infame
El
lodo la caricia y la lombriz simiente
El
lodo el alma viva y la solución de siempre
Sólo
el disparo queda el aullido y la sonrisa
equidistante
Ya
no hay habitaciones donde cuadrar el cuerpo
El
lodo el lodo y la lombriz silente
Ven
a morir conmigo en esta catacumba
Ven sube las piernas hasta eclipsar el grito
Vente
poderosa dame tu negra carne
Blanca
carne de caricias
Negra
carne de velas
Blanca
carne de contravoces que te han reconocido
Ven súbete a la cima de mis evoluciones
Ven súbete en la noche de mi círculo finito
Ven
ya no hay campos marginales ni fronteras de silencios
Ya
sólo somos dos
después del
genocidio
Súplica
dame un doble
un doble de mí
quisiera amarte en tus terrenos de máscaras
enséñame a desarraigarme
como tú lo haces
dame tu hablante lírico
la muerte amor
dame soberanía
quisiera gobernarte
me han escalado tantas veces las tiranas furias
y tus tarántulas telúricas terrorizantes
me has escalado tanto la noche amor
hasta devastarme la sombra
así me he quedado
satanizante
derruido
perdido en laberintos donde escucho tu nombre
tú naturalmente bruja
me guías hacia la espada
hacia la cinta canela y los sobrenombres
¿quién soy?
¿qué cosa revuelta o remolino ardiente?
¿qué me ha vaciado el tiempo?
encima encima encima
todo es
recorrerte
y no apareces
capas y capas de letras para desmenuzarte
capas y capas de nombres inventados
invertebrados
todos te llaman de forma diferente
¿quién eres?
voy silente a la distancia
arrebujado y peregrino de la luz
asesinado ya
muerto y putrefacto
no tienes idea del amor en esta colina de misterios
no sabes de la voz y la calumnia de esperarte
te pido agua
déjame inundarte venas
estar de rodillas
lavarte en lágrimas el entresijo
el pulmón del cáncer
lamerte
hasta que me perdones la noche del insulto
la noche invicta de faunos que me remedian
ahí están todos sobre mí
ahí los miro
están dialécticamente ensimismados
todos están ahí
los has convocado en tus olores
vienen a comerse rastros
rastrojos y pleamares que nos han despedazado
no te das cuenta
y preguntas qué angustia
el teléfono luego tu voz diminuta
y preguntas y dices
quédate con ellas
(¿con
quiénes?)
tus máscaras
tus ideoramas
tus ileadramas sacros
(¿con
quiénes me quedaré?)
tiremos un volado
el azar nos arrebuja la voz y los silencios universales
dime quién gobierna este universo de dualidades transparentes
te necesito hembra
te necesito lémur
te necesito fanerógama
dame dame golpes en los dientes
déjame a tu lado
amarrado a tus costillas
seré tu perro ennegrecido
de mordidas cintilantes y enfermeras
de caricias subrepticias y parduzcos cardos de la piel
jirones girando va la luz
déjame el amor en una lata
ahí detrás de la pecera de la noche
en el armario que todo me lo guarda
desde mi aguerrido brazo hasta mi maquillaje de mago rutilante
mi paraguas de fiesta y mi martillo filosófico
filoso
filoso
todo pasa en el descarnado tiempo de olvidarnos
tú que guardas la foto tras el vidrio
la foto de mi rostro putrefacto
la foto de mi tiempo de niño duende abismo
la voz de mi abismo equidistante en tu equilibrio
todas las manos me lo han reflexionado
todas las bocas
desde maría de la cruz hasta alejandra la grande
la de sonrisa abierta y el tatuaje en el vientre
quiéreme de cabeza alejandra alejandrita y el grito de tu arpa
toda tú alejandría de cereza congelada
y días perdidos que se empecinan en crecernos vientre a vientre
paso a paso como las aves de rapiña
que dejan su huella en todos los desiertos
en todas las sombras que cruzan las planicies
ahí me has habitado y me has despedazado buitre
me has aniquilado con tu terroso cadmio
tu burbujeante nervio de peces tridimensionales
ahí quedaste ahogada
en una concha recogerán las perlas
las células soporíferas de todos los virajes
viajantes solitarios hombres en
las azoteas
dónde se ha quedado la marcha de los corazones
ahí
mi vida
mi preciosa catapulta
ahí nos quedamos amarrados en espera
que los faunos y las
nínfulas nos reabran las heridas
Despacito se me seca la
garganta
Mírame
sangrando la nariz
la
gusanera se ha abierto entre los ojos
Me
estoy desgarrando las heridas
me
estoy divirtiendo con la muerte
y
tú
terrorífica
diosa del aire
equidistante
luna calamárida
tú
anquilosada
siempre sobre mis costras
me
has bebido la nostalgia de los ojos
Toda
tú guarida eterna
déjame
secar la magia de mi brazo
que
no me han querido recibir entre los montes
ni
detrás de las pirámides del canto
tus
gemidos que caen silenciosos largos y constantes
y
luego tú terrorista de mis voluntades
tú equidistante luna de mareas y dobleces
te
sitúas siempre entre mis vértebras
a
estallar para dentro las caricias
No
me pude levantar de mi dolencia
de
mi parduzca noche de sentirte centinela
espera espera espera
la
vida nos regala frituras descarnadas al sentirte:
tus
senos columpiándose en mis manos
tus
muslos serenándome la lengua
He
sido el maldito pordiosero de tu carne
el
desvariado equinoccio que busca alumbrarte las pestañas
No me
cuatives diosa
No me lastimes relámpago
toda
tú serás amanecer
cuerpo
y boca en esquirlas de vidrio
resguardando
la cicuta
fría fría
la
saliva cae entre mis labios
ciñéndome
tu nombre hasta cubrirlo todo
el mundo y las poluciones de mi alma